Yo soy una y te cuento el lado positivo.

Existen diferentes tipos de cuerpo. Más delgados, más gruesos, con más músculos y esto viene en gran parte definido por nuestros genes. Como el que es más narizón o como los que tenemos la cara alargada.

¿Conoces los tres somatotipos de cuerpo?

Endomorfo. Normalmente es grueso, y con tendencia al sobrepeso y a acumular grasa. El endomorfo suele ganar más fuerza con facilidad y puede conseguir músculos rápidamente.

Ectomorfo. Al contrario que el anterior, el cuerpo ectomorfo es mucho más delgado con extremidades largas y normalmente de poco peso. También a diferencia del endomorfo, suelen tener un metabolismo acelerado y no ganan músculo con facilidad.

Mesoformo. Los identificas inmediatamente por su porte atlético. Tienen más pectorales que los anteriores, pero no el cuerpo tan grueso como el endomorfo. Suelen tener un metabolismo regular y suelen ganar masa muscular y fuerza con bastante facilidad.

Dicho esto, y así confirmado por mediciones y por el ojo de una estimada profesora que explicó el tema usándome de ejemplo, yo soy una endomorfo-mesomorfo. Es decir, soy de acumular grasa con facilidad y también si me pongo a entrenar, gano buen músculo. Esto queda bien resumido en mis brazos.

Pues bueno, ya sabiendo esto, los medio endomorfos tenemos que hacer las paces con que llevar los abdominales marcados no nos tocó en esta vida. Y también saber que, si nos abandonamos y comemos en exceso, la pesa no lo perdona y por más ejercicios que hayamos hecho en un pasado, la ganancia en grasa triunfará.

Entonces, ¿cuál es el lado positivo? Este pensamiento ya lo tenia bastante claro y quedó aun más grabado al leer hace un tiempo a Murakami. Los endomorfos llevamos toda la vida luchando con no ganar peso. Pero bien pensado, quizás esta tendencia a engordar, por lo contrario, es beneficiosa. ¿Por qué? Porque para no aumentar de peso desde mis 15 años he tenido que hacer ejercicio, y mucho, y cuidar mi alimentación. Y bueno, aparte de eso, me hice experta en el tema. Puede parecer algo duro, pero si haces este esfuerzo de manera continua, todos los días, entonces ya son hábitos, es algo que forma parte de ti y que difícilmente dejarás de hacer. Y por otra parte consigues que tu metabolismo funcione óptimamente y como resultado el envejecimiento se ralentiza.

Sin embargo, los afortunados, que hagan lo hagan y no engordan, probablemente nunca han prestado atención ni al ejercicio ni a lo que comen. Ahí también radica su desdicha. Porque a medida que envejecen, y pierden músculo y ganan grasa, tienen que aprender de grandes a gestionarlo, mientras los otros ya somos unos expertos. Como diría Murakami: “cuanto más fácil le resulte a uno ver su piloto rojo encendido avisando de avería, mejor.”

La vida tienes sus injusticias, y la mayoría son mucho más graves que esta, de eso no cabe duda. Pero entiendo que lo importante es aprender a extraer lo positivo que pueda ofrecernos nuestra desdicha o una mala situación por más pequeña que sea. Decidir si hay algo bueno dentro de lo malo, es una manera de pensar y queda en el criterio de cada uno. ¿No?

Bueno, entonces, ¡los endomorfos entrenamos hoy! Y los ectomorfos, ¿qué?, ¿se animan?