Sabemos que las cosas pequeñas e imperceptibles tienen la capacidad de cambiarnos la vida. ¿Cierto?

Pues imagínate eso mismo a favor de tu salud, todo lo que puedes hacer todos los días. Como una gota que cae en un estanque, el movimiento es tenue, pero produce unos círculos concéntricos, unas ondas expansivas como una cooperativa de propagación de la energía e información que se transmite. Esto es de lo que trata el concepto de microwellness.

¿De dónde surge? En el 2008 se publicó un articulo en The American Journal of Nutrition titulado: ¿Puede una estrategia de pequeños cambios ayudar a abordar la epidemia de la obesidad? El mismo abordaba la siguiente premisa: “ya que somos incapaces de revertir las cifras mundiales de sobrepeso y obesidad, quizás deberíamos enfocarnos en los pequeños cambios en la dieta y el ejercicio, y no tanto en la pérdida de peso, sino en frenar la ganancia”. 

Algunas de las razones por las que los investigadores valoran su argumento:

1. Los pequeños cambios son más fáciles de mantener en el tiempo que los grandes. 

2. Dado que la mayoría de la gente gana peso con los años por pequeños desajustes (come más y gasta menos), hacerlo al revés debería reflejarse en la pesa. Este “energy gap” tal vez pudiera corregirse aumentando un poco nuestro expendio energético diario (subir siempre las escaleras) y disminuyendo la ingesta por 100 kcals/día (eliminando los dos sobres de azúcar del café y controlando el aceite en la ensalada). 

3. Alcanzar pequeñas metas nos motiva a plantearnos otras mayores. 

4. El ambiente obesogénico en que vivimos no surgió de la noche a la mañana, tampoco va a desaparecer mañana, por lo que concentrarnos en microacciones es la forma de contrarrestarlo.

 5. A este movimiento se pudieran sumar todos los sectores: públicos y privados. Por ejemplo, en lugar de señalar a las empresas por sus alimentos insanos, se les puede valorar por todos los cambios positivos que implementen sobre sus productos.

Ejemplos concretos que podemos implementar:

  1. En lugar de una barrita de granola, merienda una porción de almendras.
  2. No lo pongas jamón a las habichuelas, échales más pimientos y cebolla.
  3. Sustituye el jugo del desayuno por una fruta. 
  4. Camina a tu perro por la mañana y por la tarde.
  5. De ahora en adelante no tomes más los ascensores, sube las escaleras. 
  6. ¿Pides pizza todos los viernes para tu familia? Ahora pídela sin pepperoni y con vegetales.
  7. Cambia la leche íntegra por la baja en grasa.
  8. En el cine, pide el pop-corn pequeño en lugar del grande.
  9. Cambia tu escritorio de trabajo tradicional por un “standing desk”.
  10. Si te mueves en metro bájate una estación antes. ¿En carro? Estaciona más lejos.
Ya sabes, si alguien te pregunta de dietas de moda, la nueva tendencia en el bienestar es que lo radical queda atrás y ahora todo cuenta. 

Hill, JO. Can a small-changes approach help address the obesity epidemic? Am J Clin Nutr. 2009 Feb; 89 (2):477-84.  Enlace: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/19088151