Un nugget no es comida sino, una preparación industrial comestible. ¿Y qué, me engorda? Mucho peor, los alimentos ultraprocesados son insanos, estimulan el apetito de manera artificial y su consumo se relaciona con muchas enfermedades. ¡Aprende a identificarlos y húyeles!

Los ultraprocesados comestibles usualmente están en envases plásticos, de cartón o de aluminio y con colores muy llamativos. También suelen estar acompañados de importantes reclamos nutricionales que nos hacen creer que son un alimento perfecto. Sin embargo, están muy lejos de ser un alimento y se caracterizan por su alta densidad calórica y un elevado contenido de: azúcar, sal, grasa, colorantes y todo lo que no alimenta ni nos hace bien. En su etiquetado es frecuente leer materias primas refinadas (harina, azúcar, aceites vegetales, sal, proteína, etc) y aditivos (conservantes, colorantes, edulcorantes, potenciadores del sabor, y emulsionantes).

Por otra parte, a menudo, para la fabricación de un alimento ultraprocesado, se elimina una parte importante del alimento original. Un ejemplo podría cuando se hacen harinas refinadas eliminando el salvado y el germen del cereal, que son partes indispensables para que aporte nutrición.

Entonces, ¿qué comprar? Idealmente alimentos sin etiqueta y sin lista de ingredientes, alimentos frescos como frutas, vegetales, viandas y tubérculos, legumbres, frutos secos, semillas, cereales integrales y pescados y carnes frescas.

¿Y qué no comprar? Cereales de desayuno, barras de cereal, bebidas azucaradas, bebidas lácteas azucaradas, postres de chocolate, postres a base de lácteos, pizzas instantáneas, fideos instantáneos, “nuggets”, quesadillas congeladas, polvos para hacer jugos, salsas cremosas, sopas en polvo, bollería y demás.  Resumámoslo así,  si lleva más de cinco ingredientes no lo eches de tu bolsa.

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