“BATCH COOKING»

Cuando no tenemos tiempo entre semana para cocinar lo que nos salva la dieta evitando comer alimentos ultra procesados es tener cosas ya preparadas, aunque sean unos básicos: un poco de arroz, unas habichuelas, algunos vegetales, un sofrito o unas viandas hervidas.

Para esto podemos dedicar un día a la semana (para mí los domingos son perfectos), sin embargo también podemos aprovechar cada vez que vayamos a cocinar algún plato, hacer de más y guardar para otro ocasión. Ese es el concepto básico de “batch cooking”.

Los básicos del “batch cooking”

Cuando haces platos que se pueden guardar bien en la nevera o congelar en grandes cantidades, después podrás comerlos en cualquier momento sin necesidad de invertir tanto tiempo en la cocina. Con esto te ahorras tiempo, preocupaciones, ahorras dinero y puedes tener siempre comida saludable ya hecha.

  1. Cocina platos que puedas congelar

La mayoría de las comidas congelan bien: arroces, sopas, hamburguesas veganas caseras, guisos, cremas, etc. Para usar después estos congelados basta con descongelar con antelación (dejándolos en la nevera) o calentar directamente a la sartén (arroz, hamburguesas, etc) o en una cacerola a fuego lento (guisos, sopas y las cremas).

Hay pocas cosas que no se pueden congelar, como algunas salsas como la mayonesa vegetal y algunos vegetales como las espinacas y otras hojas verdes.

  1. Congela en porciones

Para facilitarte más la gestión del tiempo, en lugar de congelar una sopa en un tupper grande, congélalo en las porciones que comes o comen en una ocasión. Utiliza envases más pequeños y así solo tienes que descongelar lo que vas a comer.

  1. Envases

Asegúrate de tener envases apropiados. Utiliza envases que cierren bien. En el caso de las sopas, caldos y cremas, no llenes el envase hasta el borde, con la congelación el agua se dilatará y ocupará más espacio, deja algo de espacio entre el líquido y la tapa.

  1. Recetas

Busca recetas para batch cooking, existen muchas recetas que permiten confeccionar grandes cantidades y que son adecuadas para congelar. Los guisos y cremas funcionan muy bien.  En lugar de preparar para una o dos personas, usa una olla más grande y multiplica los ingredientes de las recetas. Estará hecho casi en el mismo tiempo y tendrás para otras comidas a lo largo de la semana. Ojo, las sopas y cremas, al descongelarlas, pueden separarse, quedando arriba el agua y abajo los trozos de vegetales que pesan más. No pasa nada, remuévelo bien o si es necesario puedes batirlo unos segundos.

Las lasañas congelan muy bien y con la ventaja de que son más fáciles de cortar en porciones. Prepáralas en los moldes más grandes que tengas y que te quepan en el horno. Las albóndigas y las hamburguesas, también son alternativas muy cómodas, al igual que los panes, vegetales asados, cuscús, quinua, arroz, mijo, etc.

Aquí te comparto un interesante argumento motivador para que experimentes la cocina desde otra perspectiva:

“La cocina industrial ha causado un enorme perjuicio a nuestra salud y bienestar. Hay mucho en juego: nuestra salud, nuestra familia y el planeta.  En un mundo donde ya pocos estamos obligados a cocinar, el hecho de decidir hacerlo es una manera de protestar contra la especialización, contra la total racionalización de la vida, contra la infiltración de los intereses comerciales en todas las facetas de nuestra existencia. Cocinar por el placer de hacerlo, y dedicarle un poco de nuestro tiempo libre, es declarar nuestra independencia de las corporaciones que tratan de convertir cada minuto que estamos despiertos en otra ocasión para consumir».  Michael Pollan