Una máquina para la libertad

Una máquina para la libertad

Hace justo cinco años me compré esta bicicleta para darle la vuelta a Puerto Rico. A medida que iba superando metas, distancias y desniveles, iba conociendo mi país con una cercanía diferente.  El ciclismo se convirtió en mi estilo de vida y la bicicleta una máquina para la libertad, un vehículo para conquistas y una manera fascinante de conocer el mundo que está ahí. 

¡Felíz lustro querida 🇵🇷🇺🇸🇦🇩🇲🇽🇵🇪🇮🇹🇪🇸🇫🇷🇵🇹🇩🇪🇳🇱…y por muchas más travesías!

FNCE 2017!

FNCE 2017!

Food and Nutrition Conference @ Chicago

La semana pasada tuve la oportunidad de asistir al Food and Nutrition Conference & Expo, el congreso anual de la Academy of Nutrition and Dietetics, que congrega miles de colegas estadounidenses y de todo el mundo. Es un enorme congreso con más de 300 stands de expositores, demostraciones culinarias, y sesiones educativas organizadas de acuerdo a la especialidad (cáncer, nutrición deportiva, diabetes, vegetarianismo, nutrición clínica, pediatría, etc.).

Este año la cita fue en Chicago, y es la cuarta vez que tengo la oportunidad de ir a FNCE (la primera fue en San Antonio, Texas, 2003, mientras cursaba mi bachillerato). Para mi sorpresa este año fueron más de 40 estudiantes de Puerto Rico y pude compartir con estimados profesores que hace mucho tiempo no veía.

Además de ser parte de esta enriquecedora experiencia profesional, organicé mis días para conocer y disfrutar de esta espléndida ciudad. El itinerario diario (excepto los días lluviosos) comenzaba con una corrida (a patitas, no bicicleta) por el Chicago Lakefront Trail y así disfrutar las vistas del lago (Lake Michigan) uno de los Grandes Lagos.  Luego tenia un día cargado de conferencias con diversos temas; alimentación sustentable, resistencia anabólica con el envejecimiento, ingesta proteica para una máxima síntesis proteica muscular, genética y nutrición, suplementos deportivos, bienestar y salud pública, evaluación de composición corporal, antioxidantes y más… 

Para las noches, con antelación reservé asientos para ir a ver a un reconocido pianista, Ludovico Einaudi en el Chicago Symphony Orchestra, que sin conocer su trayectoria disfruté muchísimo, tanto el concierto como el teatro. Otras noches tuve la dicha de coincidir con buenos amigos que casualmente estaban en Chicago, e ir a comer y a un clásico Jazz Club en el “downtown”.

El ultimo día, libre, ya sin la agenda del congreso, visité el Museo de Ciencia e Industria donde había varias exposiciones, entre ellas, unas con temas de nutrición, genética, y la historia de la bicicleta. Todos los días me moví andando, y en el metro, conocido como el Chicago «EL», un sistema de transporte rápido que presta servicio en el área metropolitana de la ciudad. De esta manera en pocos días tuve la oportunidad de vivir algo de la realidad que experimentan los residentes, mantenerme activa y equilibrar la cartera.

Chicago es una ciudad rica en arquitectura, arte, música, buena comida y eventos culturales. Me quedé con deseos de conocerla más.

  

Mi comida favorita en Asturias

Mi comida favorita en Asturias

¡Las Fabes con almejas!

La Fabada asturiana, o simplemente fabada, es el plato tradicional y típico de la cocina en Asturias, elaborado con faba (en asturiano, fabes), cerdo y embutidos; chorizo y morcilla.

Como llevo tiempo evitando las carnes, y más aún las carnes procesadas, opté por comer las fabes con almejas, en lugar de las carnes. Este plato es muy saciante, rico en hidratos de carbono, moderado en proteínas y bajo en grasa, perfecto para la recuperación luego del entrenamiento.  Valor nutricional; aproximadamente, 10 g de hidratos de carbono,4 g de proteína y 2 g de grasa por cada 100 gramos.

La ruta de hoy fue dura, 128 kms con 2,232 m de desnivel acumulado, terminando en los Lagos de Covadonga, un conjunto de pequeños lagos, el Enol y el Ercina de origen glacial situados en la parte asturiana del Parque Nacional de los Picos de Europa. Una pena que darse un chapuzón está prohibido por el riesgo a provocar alteraciones al entorno natural.

A caminar en la playa

A caminar en la playa

Salir a caminar habitualmente y a buen ritmo, como ejercicio físico, es algo muy beneficioso. Sin embargo, para muchos al no ser un ejercicio exhaustivo no les llama la atención y lo consideran una pérdida de tiempo. Yo difiero de eso, y aprovechando las hermosas playas que tenemos en Puerto Rico y el maravilloso clima todo el año, recomiendo a mis clientes salir a hacer una empoderante caminata a orillas del mar.

Ya sea para controlar el peso, bajar la presión arterial, como para mejorar la circulación, caminar por la playa es muy saludable y la quema de calorías es mayor que caminar en la calle, ya que en la arena el esfuerzo necesario para levantar el pie es mayor. Los tobillos, gemelos, cuádriceps y la musculatura de las piernas se reclutan más sobre esta superficie.

Si deseas hacer un mayor esfuerzo, puedes caminar dentro del mar.  Con el agua hasta las rodillas aumenta la resistencia a los músculos y te ejercitas más.

Recuerda ir sin calzado, caminar descalzos es como un masaje que aporta la arena a las plantas de los pies y puede ser relajante.

¡Respira profundo y disfruta!

Paddleboarding

Paddleboarding

Sábado Activo en la Laguna de Condado

El sábado desperté con deseos de hacer algo diferente y aprovechar mis días de verano en Puerto Rico. Tenia deseos de ir a bañarme al mar y hacer ejercicios, así que me fui con una amiga a dar una vuelta en la Laguna de Condado. Rentamos dos tablas de “paddleboarding” para lo cual no se necesita mucha destreza y es un lugar muy tranquilo protegido del mar abierto.

El Stand Up Paddle (SUP), ha tomado mucha popularidad ya que es una excelente oportunidad para quienes disfrutamos de la naturaleza, el contacto con el mar y el deporte. Al practicarse sobre una superficie inestable se trabaja el equilibrio, se estimulan los músculos posturales y la fuerza.

La tabla requiere propulsión con movimientos repetitivos que generan impulso por la fuerza aplicada sobre el agua y de esta manera se genera una demanda adicional en el cuerpo donde, además de tener que mantener el equilibrio por la inestabilidad de la tabla, el cuerpo tiene que estabilizarse ante la reacción que genera el remo.

Una buena técnica permite que con cada remada se estén utilizando los músculos de las piernas que se conectan con los miembros superiores a través de  la musculatura del tronco, utilizando todos los músculos corporales en una actividad que involucra al mismo tiempo, la fuerza y el equilibrio.

Ejercitarte no tiene que ser aburrido, ni agobiante. Busca mantenerte activo ya que es bueno para tu salud e invierte (quema) las calorías de una forma diferente.

Los Tres Legendarios

Los Tres Legendarios

Una aventura en bicicleta en los Alpes Italianos

Bajarnos de un avión para ir directamente a pedalear. El sábado a primera hora llegamos al aeropuerto Orio al Serio en Bérgamo, Italia, con una pequeña mochila y pocas horas de sueño para una nueva aventura en bicicleta. Seleccionamos este punto de partida para comenzar la travesía, considerando que dicha ciudad está situada en un territorio a pie de montañas.

A las 8h salimos del aeropuerto donde nos esperaba Tomasso con las bicicletas que rentamos y en un dos por tres ya no andábamos tan ligeros. Las máquinas estaban casi perfectas, pero llevaban un solo portabidón, lo cual comprometería drásticamente nuestro rendimiento y fuimos a la bicicleteria más cercana a solucionar el asunto.

El tiempo nos iba en contra, con muchos kilómetros que recorrer en los Prealpes Bergamascos y poco descanso. Buscamos una cafetería en el camino donde desayunar, vestirnos y preparar meticulosamente la bolsa para el sillín.

El plan original consistía en salir de Bérgamo en dirección a Lecco, bordeando su destacado lago. Kike estaba evaluando la ruta con una nueva aplicación y al ver varios “tornanti” (curvas de herradura) por satélite, desvió nuestro trayecto por Ponte San Pietro en dirección a Almenno San Salvatore, ubicándonos en los pies del Passo di Valcava. Aquí comenzaba el ascenso de este puerto no planificado, atravesando el comune municipio de Roncola. Este recorrido fue muy tranquilo, un estrecho camino rural con muchas casas, donde los vecinos nos animaban e indicaban la distancia que nos faltaba para llegar a la cima. Recuerdo en algún momento, detenernos y estar en medio de un plantío de rúcula al borde de la carretera.

Una vez coronado el puerto con 11,7 km al  6,9% y 1340 m de desnivel acumulado, nos encontramos un kiosco con refrigerios y unos sabrosos helados de frutas, perfectos para refrescarnos pues hacía mucho calor.  El primer día de esta aventura sobrepasé el cansancio a falta de sueño, contemplando la idea de llegar a bañarnos en el Lago Lecco. Y fue ahí donde completamos la primera etapa, con un merecido chapuzón y un buen plato de Spaguetti alle vongle.

La mañana siguiente, un día radiante nos esperaba. Salimos de Lecco en dirección a Tirano, una ciudad muy familiarizada con el ciclismo, ya que además de hospedar a muchos aficionados, es sede del comienzo de etapas del Tour de Lombardía y el Giro de Italia. Esta etapa llana y larga tuvo un recorrido de 80 kilómetros, desde Cólico a nuestro destino por la ruta ciclabile. También conocido como Sentiero Valtellina, este camino es una delicia para los amantes de la naturaleza; con varios parques naturales, lagos, múltiples merenderos y unos 150 kilómetros de recorrido desde Cólico a Grosio y con un desvío que conduce a la villa de Chiavenna, municipio fronterizo con Suiza.

Llegamos a Tirano cayendo el sol, y fuimos directo a cenar. Habíamos compartido en la ruta el deseo de comernos unos gnocchis y dimos con ellos, acompañándolos con una ensalada caprese y una copa de vino.

El lunes nos dirigimos a nuestra primera misión, el Mortirolo, uno de los míticos italianos también nombrado, “el más duro“. Con tres diferentes rutas para ascender, luego de una breve discusión, ambos decidimos tomar la ruta “clásica”, desde Mazzo di Valtellina con unos 12,4 kms y una media de 10,6%.

Un camino entre montañas donde los diez primeros kilómetros están totalmente cubiertos de vegetación y la carretera es muy estrecha. Este puerto, a pesar de su corta historia, es toda una leyenda y allí pudimos ver una escultura dedicada a la memoria de Marco Pantani.

El  Puerto del Mortiolo (1852 m) también conocido como el Puerto de la Foppa, es muy exigente, tiene rampas llegando al 20% que representaron un gran reto ya que las bicicletas que llevábamos no tenían la piñonera adecuada para escalar. Un desafío para todos, “Una salvajada, una puta salvajada, una pendiente increíble que no acaba nunca, no son rampas sino más bien muros”. Mark Cavendish.

Una bajada de más de una hora en un bosque alpino con algunas curvas complicadas nos condujo hacia Ponte di Legno. En medio del camino, en Monno, hicimos una breve parada para comer y recargar energías para el próximo reto,  aún estaba en la agenda del día, otro mítico, el Passo di Gavia.

Dejando atrás la población de Ponte di Legno, iniciamos el puerto tomando la carretera SS300. La primera parte del puerto transcurre por una vía ancha que más adelante se estrechaba introduciéndonos a una zona boscosa. A nuestra vista quedaba una extensa carretera rodeada de montañas con un disperso rebaño de vacas y varios campesinos trabajando.

La estrechez de la vía iba complicando la escalada ya que pasaban muchos motoristas mientras se presentaban unas rampas con pendientes máximas entre el 12% y 16%. Dejando atrás el bosque, nos sumergimos en un prado de montaña, con un cielo cargado de densas nubes grises acompañadas por un marcado descenso en la temperatura.

Fueron tres horas con muchos estados de ánimo; la ilusión de estar allí, la seguridad al cruzarnos y saludar otros ciclistas, la preocupación de un clima desfavorable, el empoderamiento al alcanzar tanta altitud y el agobio físico luego de muchas horas en la carretera. Finalizando el kilómetro 17 nos encontramos un túnel oscuro, peligroso, de medio kilómetro y bajo una intensa lluvia paramos a colocar las luces de la bicicleta ya que entre la niebla y la caída del sol cada vez éramos menos visibles.

Fue así fue como coronamos El Passo di Gavia a 2650 m y maravillosamente encontramos un albergue donde guarecer de la lluvia. El Albergo Bonetta estaba lleno de ciclistas que al vernos, empapados y algo conmovidos, nos saludaron con entusiasmo, “Complementi”!  Exhaustos y sin considerar descender el puerto bajo esas condiciones, pernoctamos en el abergue luego de una copiosa cena. Como corresponde los lunes, “lunes sin carne”; sopa de minestrone, unos espaguetis con tomate y albahaca y un vino tinto.

Aunque el ascenso fue duro, la siguiente mañana pudimos disfrutar de un cielo despejado que pronosticaba una divertida bajada. Luego de un buen desayuno y abrigarnos bien, salimos a apreciar el paisaje y tomar fotos de esta cima asentada en un pequeño altiplano donde se encuentra el Lago Bianco.

Estábamos más temprano de lo usual en la carretera, el manejo del tiempo este día era crucial para lograr con éxito todos los objetivos. Nuestro próximo legendario nos esperaba, Passo dello Stelvio, seguido por el regreso a casa. Bajando esta hermosa carretera serpenteante con curvas de herradura, atravesamos el pueblo Santa Caterina de Valfurva para llegar a Bormio.

La bonita localidad de Bormio está situada en e Valle de Valtellina en la Lombardía y es un destacado centro de esquí durante el invierno así como la base perfecta para hacer ciclismo.

Comenzar este puerto requirió menos esfuerzo que los anteriores, teníamos el cuerpo caliente, y algo descansado, luego del largo descenso del Passo di Gavia. Al inicio hubo bastante tráfico pero a medida que nos encontrábamos los famosos “tornanti”  se despejaba la carretera e íbamos más tranquilos. Debíamos superar casi 40 herraduras con unos 22 kilómetros.

Subir el Passo di Stevio es una belleza ya que puedes ver como se zigzaguean las voluptuosas montañas mientras la carretera es invadida por muchos ciclistas.  La subida fue exigente y a medio camino paramos en un bar a refrescarnos. Estando allí se me ocurrió que dejáramos las bolsas del sillín, y en lugar de envidiar a los ciclistas que andaban ligeros, podríamos completar el puerto más cómodos. Con mi buen italiano (léase de pura broma), logré convencer al dueño que nos guardara los aproximados 7 kilos de ropa sucia a cambio de regresar a “mangare dopo”.

Coronamos el Stelvio, dejando como recuerdo en el cartel nuestras respectivas pegatinas; “Carla Mi Nutricionista” y “Favelaframa”. Disfrutamos de estar en la cima, tomamos fotos y nos refrescamos con una cerveza, incorporándonos para el descenso y completar nuestra travesía.  Nos cruzamos numerosos coches, ciclistas, motoras, lo que requería mucha concentración y precaución. Regresamos a donde mi gran nuevo amigo italiano a recoger los bolsos y comer algo. Fue una parada muy rápida pues teníamos el tiempo más que justo para regresar a Tirano a tomar un tren a Bérgamo de donde saldría nuestro vuelo de regreso a Barcelona.

Exitosamente luego de pedalear unos 30 kilómetros desde Bormio a Tirano, también en descenso, llegamos 20 minutos antes que marchara el tren. Cada cual se fue a comprar sus respectivos antojos gastronómicos, yo con el calor tenia deseos de yogurt con todas las frutas disponibles y Kike apareció con una enorme caja de pizza.

Regresamos maravillados de haber logrado tanto, solos y sin ningún percance. Llegamos a Bérgamo donde nos esperaba Tomasso para entregarle las bicicletas, y Ciao!

¡Un sueño cumplido, somos afortunados!