Mi decálogo para la FELICIDAD

Mi decálogo para la FELICIDAD

¿Soy felíz porque me alimento bien o me alimento bien porque soy felíz?

Las personas que se sienten más satisfechas y felices suelen beber y fumar menos, hacer más ejercicio y comer mejor. FELICIDAD es sinónimo de SALUD. Como nutricionista y mujer que disfruta de la buena calidad de vida te comparto mi decálogo para la felicidad.

  1. Realiza ejercicio a diario, y si no tienes tiempo aunque sea baila tus tres canciones preferidas de manera consecutiva.
  2. Duerme 7 a 8 horas. Se celoso con tu descanso, priorízalo en tu agenda como haces con todo lo demás.
  3. Come menos animales y más vegetales.
  4. Alcanza un peso con el que te sientas cómodo.
  5. No fumes, no tiene sentido. ¿O si?
  6. Cuida tu flora intestinal. Consume alimentos fermentados repletos de probióticos o bacterias buenas como; el yogurt, el kéfir, fermentaciones con vegetales (zanahoria, col, repollo, apio) y evita los laxantes y antibióticos.
  7. Prepárate tus comidas con cariño, respeto y buscando un arcoíris de colores en tu plato.
  8. Consume nueces, legumbres y semillas regularmente.
  9. Aléjate de los alimentos procesados.
  10. Date homenajes o premios cuando te los merezcas sin recurrir a la comida. ¿Cómo? A través de los otros sentidos: la vista: una exposición de arte, una buena película, el oído: con la música que te armoniza, el tacto: un masaje y el olfato: aromaterapia.

¡Ah!, y sonríe que los más felices sonríen sin razón. 

La Mallorca 312

La Mallorca 312

Un gran esfuerzo que se merece contar 

Este pasado 28 de abril estuve participando, junto a nada más y nada menos que 8,000 ciclistas de la marcha cicloturista Mallorca 312. Esta reconocida marcha  tiene 3 recorridos; 167, 225 y 312 kilómetros, con una exagerado desnivel acumulado que prefiero no recordar. En este segundo año consecutivo que participo he completado los 225 kms. Aquí puedes ver en detalle el perfil de strava: https://www.strava.com/activities/1536997671

A diferencia del 2017, esta ocasión no tenia muy claro en cuál evento deseaba participar. Sin duda, me pasó por la cabeza el reto de las 312, sin embargo considerando que mi entreno de rodadas largas (>150 kms) ha sido mínimo en los pasados meses, esta alternativa no me pareció muy sensata. Así que junto a mi “compi” de este evento, Mireia, decidimos prepararnos lo mejor posible; descanso y buena alimentación y el día de la cursa tomar la decisión sobre la marcha.

En el kilómetro 93 kms, al cual tenias que llegar antes de las 11:30 am (4 horas luego de comenzar el evento) se encontraba una bifurcación para tomar a la izquierda la ruta corta (167 kms) o lanzarte por la derecha a los grandes desafíos. A las 11:22 am tenia las endorfinas a millón y sin pensarlo dos veces tomé a la derecha sabiendo lo que me esperaba. Pedaleando por la majestuosa Serra de Tramuntana, los kilómetros pasaban y el esfuerzo parecía mínimo. Debo también reconocer que hacer el evento acompañada tiene un efecto empoderante de sentirte parte de un equipo y a diferencia del año pasado cuando fui sola, emocionalmente me sentía más motivada aún.

Fueron nueve horas y ventidós minutos de un continuo esfuerzo físico y mental, que te permite valorar la salud, la energía, la libertad y la vida.

El ciclismo es mi pasión. Me da libertad de movimiento, independencia, autonomía y salud. Me permite estar en contacto con mi entorno, sentir el viento y meditar. Me hace sentir llena de vida, felíz. En el consigo pequeñas victorias todos los días a la vez que me hace apreciar las simplezas de la vida. Identificar lo que disfrutamos, nos permite ser felices mientras nos mantenemos saludables. ¿Cuál es tu pasión?

 

    

Cambiando la montaña por una buena playa

Cambiando la montaña por una buena playa

Aunque no haya desnivel, la playa tiene un excelente elemento de entrenamiento, la arena.

Entrenar en la arena puede servirnos como ejercicio complementario y para trabajar otros músculos diferentes. La principal diferencia a la hora de correr sobre la arena es que multiplicamos los esfuerzos en cada zancada, ya que al ser un terreno tan blando nuestro pie se hunde y exigimos a nuestros músculos un esfuerzo superior al habitual para realizar el despegue.

¡Anímate a buscar más pasos y alcanzar más salud!

Pedaleando en Cuba, ¡qué bolá!

Pedaleando en Cuba, ¡qué bolá!

Pedaleando en Cuba, ¡qué bolá!

Cuba, mi isla vecina, la isla más grande del Caribe y donde nació mi padre. Hace tiempo planificando visitarla, sin éxito, y ahora radicada tan lejos, extrañando mi cálido mar, no había aventura que superara escapar del frio de Barcelona e ir a pedalear y festejar la Navidad.

Viviendo en Puerto Rico se toma por hecho que uno puede nacer y vivir en un paraíso, y ese eterno verano no lo había apreciado tanto hasta este viaje a Cuba.  Claro, esto no se limita a un tema climático si no también al calor de su gente, la alegría y espontaneidad tan contagiable. Un pueblo amistoso, curioso, astuto que no pierde un minuto, ¡cuán identificada!

Como si estuviera dentro en un museo del coche en vivo y a todo color, recorrí en mi bicicleta muchas carreteras urbanas y rurales de Cuba. Había visto numerosas imágenes de la ciudad que parecieran una estampa vintage, ya que automovilísticamente hablando están más de medio siglo atrás, pero no tenia idea de su magnitud visual, simplemente impresionante. Un viaje rico de experiencias, encuentros, risas y en donde tuve la oportunidad de conocer familia, mi familia cubana.

Fueron 14 días de pedal, comer frijoles, degustar ron, bailar salsa, beber agua de coco, comer más frijoles y sumarle 900 kilómetros a un gran año.

“Asere que bolá”, una de las frases más populares de los cubanos fuera y dentro de la Isla. También es parte de muchos temas musicales y según su entonación al pronunciarla y el espacio en que se incorpore determina su significado. ¡Qué bolá de aventura! La Habana, Mariel, Cabañas, Matanzas, Las Terrazas y Viñales fueron algunos de las provincias y municipios explorados en mi bicicleta.

De todas estas rutas, llevo para siempre en mi memoria la del Valle de Viñales. El día de Navidad, el 25, Irvine y yo estábamos a las 6:40 de la mañana en El Vedado esperando un amigo que nos adelantaría a Soroa para evitar tantos kilómetros en la carretera de 8 vías y así disponer tiempo para conocer y recrearnos en Las Terrazas antes de llegar a Viñales. Sin embargo el plan se desvaneció cuando a las 7:30 luego de varios cafés nos percatamos que no había pon y tendríamos que pedalear bastante.

Sin pensarlo dos veces, preparamos los bolsos de viajar en bici con lo mínimo necesario y un poco menos y partimos a la travesía.  El clima estaba estupendo, se respiraba ese típico ambiente festivo de la Navidad, acompañados de un excelente repertorio musical salsero que mi compañero de aventura preparó.

Durante el recorrido nos encontramos varios ciclistas en ruta a sus respectivas fiestas familiares. Unas buenas chácharas alejadas de cualquier eufemismo, grandes historias que vale la pena escuchar mientras nos paseamos entre majestuosas palmas reales.

Con el tiempo justo, visitamos Las Terrazas, un exitoso experimento de reforestación y desarrollo sostenible.  Esta comunidad en la parte occidental de Cuba es fruto del proyecto de la Unesco para las reservas de la biósfera iniciado en 1971 con el objetivo de vincular a las comunidades rurales con su entorno.

Fue una gran jornada de pedaleo, donde la temperatura iba aumentando de modo sostenido y la carretera dejó de dar señales de vida donde poder rellenar los bidones. Sin agua, con ansias y calor, en el kilómetro 90 nos encontramos un puesto donde nos bebimos el mejor jugo de pera en la vida.

Es conocido que Viñales y sus alrededores son el paraíso de los amantes de la fotografía y en un segundo entendí por qué; la luz, los contrastes y sombras junto al paisaje exuberante lo convierten en un lugar idílico. Este Valle situado en la provincia de Pinar del Río está rodeado de unas montañas, conocidas como mogotes, unas colinas de tierra caliza que adoptan formas redondas muy particulares cubiertas de vegetación.

El Valle de Viñales forma parte del Patrimonio de la Humanidad desde el año 1999 por ser un paisaje kárstico impresionante y conservar métodos de agricultura tradicionales sin mayores cambios.  Es una tierra muy fértil en la que se cultiva principalmente tabaco, al estilo tradicional. Y con el objetivo de conocer estas plantaciones, el martes en la mañana luego de haber completado el día previo 203 kilómetros para llegar a ese paraíso salimos a descubrir los campos de cosecha y respirar el aire cotidiano de los vecinos de este pintoresco pueblo. Para mi suerte, Irvine tenia un conocido de viajes anteriores, un amable güajiro quien nos recibió en su casa de secado de tabaco.  Ángel, procedente de una familia de moros, de quienes heredó esta tradición,  nos explicó al detalle todo el proceso de la cosecha de los famosos puros cubanos, y por supuesto que nos vendió para un par de años.

Saliendo de Viñales, llegamos a la Palma en Pinar del Rio una región fundamentalmente tabacalera donde además se cultiva en menor proporción el café y la caña de azúcar. Luego de recorrer ciertos estrechos caminos no tan acondicionadas para mi bicicleta de carretera, regresamos a Viñales para comer y recoger. Como de costumbre en mis días de cubaneo, el arroz moro, fue parte de la dieta, acompañado de una ensalada de mariscos y un refrescante jugo de piña.

Con este recorrido di por completados mis kilómetros en esta hermosa Isla, mi bicicleta sufrió algunos percances mecánicos lo que me permitió al día siguiente relajarme en la playa de Santa María, darme un buen chapuzón y disfrutar un buen Coco loco a lo cubano.

“La Vives, La Amas” así como se comercializa turísticamente la experimenté. Mi primer viaje a Cuba; de gran aprendizaje cultural, social y de establecer lazos familiares, espero que sea uno de muchos.

            

Una máquina para la libertad

Una máquina para la libertad

Hace justo cinco años me compré esta bicicleta para darle la vuelta a Puerto Rico. A medida que iba superando metas, distancias y desniveles, iba conociendo mi país con una cercanía diferente.  El ciclismo se convirtió en mi estilo de vida y la bicicleta una máquina para la libertad, un vehículo para conquistas y una manera fascinante de conocer el mundo que está ahí. 

¡Felíz lustro querida 🇵🇷🇺🇸🇦🇩🇲🇽🇵🇪🇮🇹🇪🇸🇫🇷🇵🇹🇩🇪🇳🇱…y por muchas más travesías!

FNCE 2017!

FNCE 2017!

Food and Nutrition Conference @ Chicago

La semana pasada tuve la oportunidad de asistir al Food and Nutrition Conference & Expo, el congreso anual de la Academy of Nutrition and Dietetics, que congrega miles de colegas estadounidenses y de todo el mundo. Es un enorme congreso con más de 300 stands de expositores, demostraciones culinarias, y sesiones educativas organizadas de acuerdo a la especialidad (cáncer, nutrición deportiva, diabetes, vegetarianismo, nutrición clínica, pediatría, etc.).

Este año la cita fue en Chicago, y es la cuarta vez que tengo la oportunidad de ir a FNCE (la primera fue en San Antonio, Texas, 2003, mientras cursaba mi bachillerato). Para mi sorpresa este año fueron más de 40 estudiantes de Puerto Rico y pude compartir con estimados profesores que hace mucho tiempo no veía.

Además de ser parte de esta enriquecedora experiencia profesional, organicé mis días para conocer y disfrutar de esta espléndida ciudad. El itinerario diario (excepto los días lluviosos) comenzaba con una corrida (a patitas, no bicicleta) por el Chicago Lakefront Trail y así disfrutar las vistas del lago (Lake Michigan) uno de los Grandes Lagos.  Luego tenia un día cargado de conferencias con diversos temas; alimentación sustentable, resistencia anabólica con el envejecimiento, ingesta proteica para una máxima síntesis proteica muscular, genética y nutrición, suplementos deportivos, bienestar y salud pública, evaluación de composición corporal, antioxidantes y más… 

Para las noches, con antelación reservé asientos para ir a ver a un reconocido pianista, Ludovico Einaudi en el Chicago Symphony Orchestra, que sin conocer su trayectoria disfruté muchísimo, tanto el concierto como el teatro. Otras noches tuve la dicha de coincidir con buenos amigos que casualmente estaban en Chicago, e ir a comer y a un clásico Jazz Club en el “downtown”.

El ultimo día, libre, ya sin la agenda del congreso, visité el Museo de Ciencia e Industria donde había varias exposiciones, entre ellas, unas con temas de nutrición, genética, y la historia de la bicicleta. Todos los días me moví andando, y en el metro, conocido como el Chicago «EL», un sistema de transporte rápido que presta servicio en el área metropolitana de la ciudad. De esta manera en pocos días tuve la oportunidad de vivir algo de la realidad que experimentan los residentes, mantenerme activa y equilibrar la cartera.

Chicago es una ciudad rica en arquitectura, arte, música, buena comida y eventos culturales. Me quedé con deseos de conocerla más.