Plan de acción para la familia

Plan de acción para la familia

Que tus hijos decidan de forma voluntaria comer más vegetales, eliminar los snacks y beber más agua no ocurre de la noche a la mañana y requiere de un trabajo en equipo. ¡Conoce tus responsabilidades y las de tus hijos!

Para favorecer un cambio en los hábitos alimentarios de tus hijos debes tomar la iniciativa y asumir la responsabilidad despertando su propia motivación.  Un niño motivado y contagiado del entusiasmo de sus padres puede comprometerse a hacer los cambios saludables en sus hábitos alimentarios.

Responsabilidades de los padres:

  1. Seleccionar los alimentos al alcance del niño, tanto en casa como en la escuela y en otros lugares que frecuenta.
  2. Decidir como presentar los alimentos y cuáles y cómo se sirven en cada comida.
  3. Ofrecer una porción adecuada para sus necesidades calóricas, edad, sensación de hambre y saciedad comunicada por el niño.
  4. Promover un buen ambiente al momento de comer para asegurar la adquisición de buenos hábitos alimentarios. Evitar a toda costa comer en el carro y/o con distracciones como la televisión y la computadora.
  5. Que sea un momento para el disfrute. La mesa debe ser un espacio divertido y acogedor, no es el lugar para el estrés, los argumentos y regañar a los niños por sus notas.
  6. Algunas familias no logran hacer que el horario de las comidas les funcione para compartir. Cuando los niños tienen prácticas deportivas o tutorías y/o los padres trabajan hasta tarde, se puede pensar en un momento en la noche para tomar un vaso de leche o alguna merienda saludable relajándose y compartiendo en familia.
  7. Los padres divorciados o solteros tienen unos diferentes desafíos en la planificación de la cena que los padres casados. Una mesa familiar exitosa es aquella que resulta de una conexión familiar, una comida saludable y una conversación divertida o enriquecedora. Un adulto en la mesa es mejor que ninguno.

Responsabilidades de los niños:

  1. Comer la cantidad de alimentos según le dicta su sensación de hambre y saciedad.
  2. Participar en la selección de alimentos saludables y comunicando sus preferencias.
  3. Colaborar en generar un ambiente armonioso y relajado.

Conociendo las responsabilidades del equipo familiar puedes desarrollar un plan de acción para que en este proceso de transformación sean todos los que están preparados y de acuerdo para asumir los cambios y aceptar las nuevas decisiones.

 

Inteligencia emocional contra el azúcar

Inteligencia emocional contra el azúcar

Inteligencia emocional contra el azúcar y otros alimentos conflictivos 

¿Quieres reducir la ingesta de azúcar o de algún alimento poco saludable que consumes regularmente? Además de conocer de donde proviene en tu dieta, vas a necesitar algo de inteligencia emocional para gestionarlo.

La inteligencia emocional se refiere a poder comprender tus emociones, tanto las positivas como las negativas, procesando con precisión y eficiencia, es decir, tomando conciencia de ellas: identificándolas, reconociéndolas y hasta etiquetándolas. A través de este proceso es cuando mejor puedes utilizar tus emociones para resolver problemas, hacer planes, modificar conductas y hábitos.

Desarrollando la inteligencia emocional te haces consciente de que recurriendo a los dulces, al azúcar, al refresco, al helado y a otras sustancias para calmar tus emociones te conviertes esclavo de ellas.

Gestiona las emociones eficazmente atravesando estas diferentes fases:

Toma conciencia de lo que estás sintiendo   →  Nombra la emoción, etiquétala  →  Atiende la emoción y lo que te indica →  Observa que te lleva a pensar y hacer la emoción → Decide responder de manera más saludable buscando alternativas

Te das cuenta de lo que sientes, reconoces la emoción y la etiquetas, tomas conciencia de lo que te comunica la emoción, escuchas y atiendes el mensaje, observas lo que te lleva a hacer o pensar, buscar alternativas para regular la emoción de manera saludable, y la emoción se desvanece.

Invierte energia haciendo este ejercicio para movilizarte y tener control de tus hábitos alimentarios.

 

 

 

 

Fuente: Coaching Nutricional para niños y padres. Fleta y Giménez, 2017.

Empodérate con tu motivación

Empodérate con tu motivación

Lo motivación es la fuerza intrínseca que te mueve para tener la voluntad de esforzarte a alcanzar una meta personal. 

La falta de motivación es una de las principales causas de fracaso de las dietas y de los procesos de pérdida de peso. Pero exactamente, ¿qué es la motivación?  Es un estado interno que nos invita a la acción, nos dirige y nos mantiene en esa conducta para alcanzar un objetivo. 

MOTIVACIÓN = importancia de lo que deseo alcanzar + confianza en que puedo alcanzarlo

Para iniciar un camino de esfuerzo con compromiso hay que tener muy claro el PARA QUÉ. Toma una pausa y responde estas breves preguntas:

¿Para qué quieres mejorar tus hábitos alimentarios?

¿Para qué quieres alcanzar un mejor peso?

¿Para qué quieres hacer más ejercicios?

¿Para qué quieres beber más agua?

¿Para qué quieres comer más alimentos integrales?

Las respuestas, que solo tú puedes responderte, están relacionadas con tus valores y te ayudarán a determinar cuan importante es este objetivo para ti. Por lo tanto, para motivarte, debes considerar tus propias necesidades y la discrepancia entre tu realidad o estado actual y en el donde quieres estar. 

Por otra parte, considerando la importancia de la confianza, regularmente debes hacer el ejercicio de reconocer las cosas positivas que estás logrando. Por ejemplo, si llevas un diario de ejercicios, puedes contar el número de días a la semana que estás siendo activo. 

Si aún no has podido responder el PARA QUÉ o quieres encontrar más respuestas, te invito a que para cada una de las cuatro áreas que se muestran a continuación elijas uno o más factores.

Apariencia

Salud

Verme más joven, tener más masa muscular, ponerme un bikini, usar la ropa de antes, llevar pantalones cortos

Tener más energía, mejorar en el deporte, sentirme fuerte, vivir más años, no depender de medicamentos, mejorar mi calidad de sueño

Entorno social

Salud emocional

Jugar con mis hijos, ponerme en forma antes de ser madre, ir a la playa con amistades, mejorar mi imagen profesional

Tener más seguridad cuando presento en público, tener más autoestima, demostrarme a mi mismo que puedo lograrlo

 

Motivación es tener pasión por vivir cónsonos con nuestros valores. Con motivación estaremos dispuestos a correr riesgos,  tomar decisiones y a comprometernos con nuestras metas para convertirnos en “esa” persona que queremos ser.

Darse un homenaje

Darse un homenaje

Estrategias para mejorar hábitos alimentarios

Continuamos con el programa Bienestar en Acción de Para La Naturaleza. Hoy estuvimos discutiendo y elaborando estrategias para mejorar los hábitos alimentarios.

Como parte de la dinámica, tuve la oportunidad de implementar un excelente ejercicio desarrollado por @nutritional_coaching

🏆 “Darse un homenaje”.🏆

¿Qué es para ti darte un homenaje? ¿Para qué te homenajeas?
¿Cómo puedes homenajearte a través de otros sentidos además del gusto?

🤚🏽a través del tacto con un masaje corporal o sembrando plantas en tu jardín.

👂🏻auditivamente con la música que disfrutas o escuchando los pájaros cantar.

👃por el olfato, con unas flores y/o incienso.

👀 visualmente, viendo el atardecer, una buena película o una exposición de arte.

✏️Te exhorto a que escribas cada una de las ideas que has propuesto e introdúcelas en una caja a la que puedas llamar: La Caja de los Homenajes. Cada vez que te vayas a homenajear ve a la caja, saca un papel y otórgatelo.

 

¡Adopta un nuevo hábito!

¡Adopta un nuevo hábito!

¡Adopta un nuevo hábito!

Para generar un nuevo hábito, lo único que tenemos que hacer es repetir la misma acción durante el tiempo suficiente para que el cerebro la automatice. Cuando lo logramos, llevamos a cabo la acción de forma inconsciente y automática, casi sin darnos cuenta, y sin que nos suponga un esfuerzo. Nos resulta más difícil no hacer una cosa que hacerla.

Te invito a realizar un experimento conductual, se trata de experimentar cómo se forma un nuevo hábito. No se trata de lograr un cambio muy importante, más bien al contrario, la idea es que selecciones una mini-acción que no te suponga mucho esfuerzo. Una vez escogida, identifica la secuencia (señal-conducta-recompensa) y a continuación diseña la rutina, es decir, asocia esa mini-acción a otras mini-acciones que llevas a cabo cada día y en el mismo orden. Por ejemplo: cuando llego al trabajo, me siento en mi mesa-bebo agua- hago la lista de tareas para ese día; O, por ejemplo: llego a casa- me quito los zapatos y los pongo en su sitio (no la dejo por ahí)- me pongo unas sandalias… Se trata de incorporar el nuevo hábito, sobre uno que ya tengamos bien instaurado y aprovechar la fuerza del viejo hábito para afianzar el que queremos integrar. 

Escoge algo muy muy fácil que no te cueste mucho porque el objetivo es que seas consciente de cómo se establece en nuestro cerebro una rutina. Es importante que a la hora de establecer el hábito identifiques una creencia positiva que lo sustenta.

¿Para qué has escogido ese hábito?

¿Qué impacto positivo tendrá a largo plazo en tu vida el hecho de incorporar esa nueva rutina?

¿Cómo te va a acercar a la persona que quieres ser?

Debes repetir la rutina durante 21 días. Anotar tus sensaciones diarias: si lo has olvidado, qué hiciste para recordarlo, si te ha costado mucho o poco, a partir de cuándo te ha costado menos, si esa rutina a generado otras positivas…

Lo más importante, más que la acción que escojas, toma conciencia de que eres capaz de establecer una nueva rutina en tu vida.