¡Este enero cumplo 20 años ejerciendo como nutricionista-dietista!

Dos décadas de práctica que me han permitido acompañar a muchas personas en procesos reales, complejos y humanos hacia una alimentación más consciente, saludable y sostenible.

Con el tiempo he confirmado que ser dietista va mucho más allá de prescribir planes. Es educar, motivar, escuchar y, sobre todo, aprender constantemente. Aprender de cada persona, de cada contexto y de cada pregunta que desafía lo que creo saber.

La experiencia me ha enseñado que los cambios que perduran no nacen de soluciones rápidas; la prisa es enemiga del proceso. Requieren tiempo, paciencia y una comprensión profunda de la realidad individual. Sé reconocer quién desea aprender, y es con esas personas con quienes conecto. Porque cuando hay aprendizaje, hay autonomía; y cuando hay autonomía, hay transformación real.

Mi postura profesional ha sido clara: firme en la evidencia científica, pero flexible en su aplicación. Cada recomendación debe ser ética, contextualizada y respetuosa con la vida, los recursos y las circunstancias de quien tengo delante.

En estos años he visto qué funciona y qué no. He sido testigo del auge de la inmediatez: productos y soluciones que prometen resultados sin proceso y que sustituyen el aprendizaje por dependencia. Frente a eso, mi convicción se fortalece: la educación nutricional, la constancia y la paciencia siguen siendo insustituibles.

Ser dietista significa ejercer muchos roles a la vez: educadora, acompañante, motivadora. Significa escuchar sin juicio, sostener procesos y mantener la ética incluso cuando lo fácil sería prometer más de lo realista. Es un camino de aprendizaje continuo, porque cada persona aporta una mirada nueva.

Hoy miro atrás con gratitud por cada persona que ha confiado en mí, por cada pequeño cambio consolidado y por cada lección que me ha ayudado a crecer profesional y humanamente. Y miro hacia adelante con la misma curiosidad, humildad y pasión del inicio, comprometida con una nutrición que respeta la ciencia, pero también y sobre todo la vida de las personas.

¡Gracias por tanto!