La habichuela colorá

En la cocina boricua es un acompañante inseparable del arroz. Como se dice por ahí: “ha comido un matrimonio”, refiriéndose a alguien que ha comido arroz y habichuelas. Habichuela colorá.☝🏽

¿Por qué preferimos esta habichuela ante tantas otras? Por su sabor, gran tamaño y textura. La colorada, a diferencia de las otras, arruga su piel más rápido en el proceso de remojo, entrando a la cocción más blanda y así acortando el tiempo de este periodo. Por otra parte, esta característica le permite liberar gran parte de sus azúcares al agua donde se guisan, densificándola y produciendo un gran caldo. ¡Tanto se nos gusta mojar el arroz con ese caldo!😋

¿Y nutricionalmente qué nos aporta? 

Este inseparable matrimonio que forma la base diaria de nuestra alimentación, junto con las viandas, nos proporciona una alianza de alto valor nutricional: el arroz, un –cereal muy fácil de cocinar– recibe de las habichuelas lisina, aminoácido esencial del cual carece; las habichuelas, –deliciosas legumbres que combinan con todo–, se enriquecen con los aminoácidos metionina y triptófano del arroz. ¡Y voilà! 🤩 Tenemos un plato que aporta todos los aminoácidos que necesitamos para vivir. Un ejemplo perfecto de sinergia nutricional: la combinación de alimentos vegetales (proteína de bajo valor biológico) que juntos, forman una proteína de muy alta calidad biológica, responsable de preservar de la desnutrición a muchas de familias a través de los años.

¿Cómo lo podemos mejorar? Un buen plato de arroz con habichuelas con una ensalada por el lao’ lo tiene todo. Sin embargo, si algo podemos corregir de este plato es la proporción. 🤔 Es el único fallo. Deberíamos optar por comer habichuelas con arroz y no a la inversa. Es decir, 3 partes habichuelas por 1 de arroz. 

 ¡Ya ves! #LunesSinCarne no es una moda, y puedes fácilmente implementarlo con un plato con mucha identidad nacional. 🇵🇷 

¿Quién come arroz con habichuelas hoy?